Mi nombre es Alberto Vázquez, soy un fotógrafo aficionado de origen lucense que reside en la ciudad de A Coruña.
En el año 2016 vi una fotografía de Mario Rubio que, en un primer momento, no fui capaz de comprender. En ella se apreciaban las estelas de los coches y, tras especular inicialmente que se trataba de un montaje, descubrí que era una imagen capturada mediante una larga exposición.
Comprender que el obturador de una cámara podía permanecer abierto durante diez, quince o treinta segundos me pareció una forma completamente nueva de ver la realidad; en ese momento decidí iniciarme en el mundo de la fotografía.
Fue mi madre quien me animó a comprarme mi primera cámara, y a ella le debo en buena medida que hoy siga disfrutando de la fotografía. Desde entonces he aprendido de forma autodidacta, a través de manuales, artículos y tutoriales especializados.
Mi pasión por la fotografía nocturna se desató durante un viaje a Tenerife, en el Parque Nacional del Teide. Fue la primera vez que utilicé una larga exposición para fotografiar la Vía Láctea, y aunque ni siquiera sabía enfocar en la oscuridad, la imagen que obtuve me dejó sin palabras.
Aquel momento marcó un antes y un después, pues desde entonces la fotografía nocturna se ha convertido en una de las facetas que más disfruto de esta afición.
Además de ser una parte importante de mi vida, la fotografía me permitió compartir una conexión muy especial con mi padre en sus últimos años, ya que a él le apasionaban el dibujo y la pintura, especialmente la acuarela. En aquella etapa comenzó a escoger algunas de mis fotografías para reinterpretarlas con su pincel; fue un periodo muy bonito, que guardo con enorme cariño y que me acompaña cada vez que compongo a través del visor.
Actualmente sigo aprendiendo y encontrando inspiración en el trabajo de fotógrafos como Iván Ferrero, Pablo Ruiz, Javier Martínez Morán, Julio Castro, Antonio Prado y Carmen Martínez.